Párkinson y Neuropsicología
Recibir un diagnóstico de Párkinson u otra enfermedad neurodegenerativa supone un gran impacto vital, tanto para la persona afectada como para su entorno. Afrontar tanto la sintomatología motora y no motora, como el déficit cognitivo, la atención y el estado de ánimo requiere un acompañamiento muy específico. Como neuropsicóloga clínica, mi objetivo es proporcionarte las herramientas necesarias para preservar tu autonomía y proteger tu calidad de vida durante el mayor tiempo posible.
El primer paso es realizar una valoración exhaustiva para conocer el estado real de las funciones ejecutivas, el lenguaje o la capacidad de planificación. A partir de ahí, diseñamos un plan de estimulación cognitiva totalmente personalizado. A través de ejercicios prácticos y pautas para el día a día, trabajamos para fortalecer las capacidades preservadas y ralentizar el avance del deterioro cognitivo propio de la enfermedad.
Convivir con el Párkinson no solo afecta al cerebro a nivel neurológico, sino que a menudo viene acompañado de frustración, ansiedad, apatía o depresión. Abordamos estos síntomas emocionales de frente, ofreciendo un espacio de validación donde el paciente puede expresar sus miedos y aprender a adaptarse a su nueva realidad con dignidad y resiliencia.
La enfermedad neurodegenerativa la sufre toda la familia. Por ello, la psicoeducación y el apoyo al entorno cercano son pilares fundamentales de mi terapia. Enseño a los cuidadores a comprender los cambios de comportamiento, a manejar situaciones difíciles en casa y, sobre todo, a gestionar la «sobrecarga del cuidador» para que puedan cuidar sin descuidarse a sí mismos.